La lluvia de meteoros tendrá dos máximos de actividad durante noviembre, los días 4 y 5 y 11 y 12. La escasa iluminación lunar favorecerá su observación desde España, aunque no se espera una lluvia especialmente intensa.
El cielo nocturno de noviembre ofrecerá una nueva oportunidad para contemplar las Táuridas 2026, una lluvia de meteoros conocida por producir bolas de fuego especialmente brillantes. Este fenómeno astronómico, visible desde España sin necesidad de telescopios, tendrá dos periodos destacados de actividad durante las primeras semanas del mes.
Las Táuridas del Sur alcanzarán su máximo de noviembre durante la noche del 4 al 5, mientras que las Táuridas del Norte lo harán del 11 al 12 de noviembre. Ambas corrientes estarán acompañadas por unas condiciones lunares favorables, especialmente durante la segunda fecha, cuando la Luna apenas iluminará el cielo.
A diferencia de otras lluvias de estrellas más intensas, como las Perseidas o las Gemínidas, las Táuridas producen relativamente pocos meteoros por hora. Su principal atractivo está en la posibilidad de observar bólidos muy luminosos, capaces de recorrer buena parte del firmamento y destacar incluso sobre estrellas brillantes.
Cuándo ver las Táuridas 2026: fechas de máxima actividad
Las Táuridas no constituyen una única lluvia de meteoros, sino dos corrientes relacionadas que atraviesan la atmósfera terrestre durante varias semanas.
La primera corresponde a las Táuridas del Sur, activas desde septiembre hasta noviembre. La segunda, las Táuridas del Norte, comienza más tarde y puede observarse hasta diciembre.
En 2026, las fechas de mayor interés para quienes quieran contemplarlas desde España son las siguientes:
| Lluvia de meteoros | Mejor noche de noviembre | Actividad estimada |
| Táuridas del Sur | 4 al 5 de noviembre | Alrededor de 5 meteoros por hora |
| Táuridas del Norte | 11 al 12 de noviembre | Alrededor de 5 meteoros por hora |
Estas cifras corresponden a tasas orientativas bajo condiciones ideales de observación. No significan que una persona vaya a ver necesariamente cinco meteoros cada hora.
La contaminación lumínica, las nubes, la altura del radiante y otros factores pueden reducir considerablemente la cantidad visible.
Además, las Táuridas del Sur presentan otra fase de actividad destacada durante octubre. El máximo de noviembre es especialmente conocido por su relación con las bolas de fuego, aunque 2026 no está previsto como un año de actividad extraordinaria.
La noche del 11 al 12 de noviembre tendrá condiciones especialmente favorables
Uno de los factores que más influye en la observación de una lluvia de meteoros es la iluminación de la Luna.
Cuando nuestro satélite está muy iluminado, su brillo dificulta distinguir los meteoros débiles. Por el contrario, las noches cercanas a la Luna nueva ofrecen cielos más oscuros.
Este año, las condiciones serán particularmente buenas.
Durante la noche del 4 al 5 de noviembre, la Luna estará en fase menguante, con aproximadamente una cuarta parte de su superficie visible iluminada. Su presencia será limitada y no debería perjudicar demasiado la observación.
La segunda oportunidad será todavía mejor.
La Luna nueva tendrá lugar el 9 de noviembre de 2026, apenas dos días antes del máximo de las Táuridas del Norte.
Durante la noche del 11 al 12, nuestro satélite presentará una fina fase creciente, con una iluminación aproximada del 4%.
Esto permitirá disfrutar de un cielo bastante oscuro durante gran parte de la noche, siempre que las condiciones meteorológicas acompañen.
La noche del 11 al 12 de noviembre será, por tanto, una de las mejores oportunidades para observar las Táuridas 2026 desde España.
No obstante, también merece la pena mirar al cielo durante los días anteriores y posteriores, ya que estas lluvias mantienen su actividad durante periodos prolongados.
A qué hora se pueden observar mejor las Táuridas desde España
Las Táuridas pueden observarse durante buena parte de la noche, pero existen momentos más favorables.
Su radiante, el punto del cielo desde el que parecen proceder los meteoros, se encuentra en las proximidades de la constelación de Tauro.
Desde España, esta región del firmamento comienza a ganar altura durante las primeras horas de la noche y alcanza una posición especialmente favorable alrededor de la medianoche.
Por ello, la franja comprendida entre las 22:00 y las 2:00, hora peninsular, constituye una buena referencia para planificar la observación.
A esas horas, Tauro estará suficientemente elevado para facilitar la detección de meteoros, aunque también podrán aparecer antes y después.
No es necesario esperar exactamente al instante de máxima actividad. Las Táuridas tienen una distribución relativamente amplia y pueden producir meteoros brillantes durante varias noches consecutivas.
Quienes no puedan observarlas durante las fechas principales también tendrán oportunidades a lo largo de noviembre.
Dónde mirar para ver las bolas de fuego de las Táuridas
La constelación de Tauro sirve como referencia para localizar el radiante de esta lluvia de meteoros.
Se encuentra cerca de Orión, una de las constelaciones más fáciles de reconocer durante las noches de otoño e invierno.
Para orientarse, basta con identificar las tres estrellas alineadas que forman el cinturón de Orión. En sus proximidades se encuentra Tauro, reconocible por la brillante estrella Aldebarán y el cúmulo de las Pléyades.
Sin embargo, no conviene mirar exclusivamente hacia ese punto.
Los meteoros pueden aparecer en distintas regiones del cielo y sus trayectorias parecen alejarse del radiante.
De hecho, algunos de los más espectaculares pueden observarse a bastante distancia de Tauro, recorriendo extensas zonas del firmamento.
Lo más recomendable es buscar un lugar con buena visibilidad del cielo y mantener la mirada en una región amplia, preferentemente alejada de las luces artificiales.
No hacen falta telescopios ni prismáticos. Estos instrumentos reducen el campo visual y dificultan la detección de meteoros que aparecen de manera imprevisible.
Por qué las Táuridas producen bolas de fuego tan brillantes
La característica más conocida de esta lluvia de meteoros es su capacidad para generar bólidos, popularmente llamados bolas de fuego.
Se trata de meteoros excepcionalmente luminosos, producidos cuando fragmentos de material espacial penetran en la atmósfera terrestre y se calientan intensamente.
Las partículas responsables de las Táuridas suelen estar relacionadas con restos desprendidos de cuerpos cometarios.
Algunas pueden alcanzar tamaños superiores a los habituales en otras corrientes de meteoros, lo que favorece la aparición de fenómenos luminosos más intensos.
Además, las Táuridas se desplazan a velocidades relativamente bajas en comparación con otras lluvias.
Sus meteoros entran en la atmósfera a unos 27 kilómetros por segundo, mientras que los de las Perseidas pueden superar los 59 kilómetros por segundo.
Esta diferencia hace que algunas Táuridas parezcan recorrer el cielo lentamente, ofreciendo una observación especialmente llamativa.
Los bólidos más brillantes pueden dejar estelas luminosas durante unos instantes e incluso mostrar cambios de intensidad o fragmentaciones visibles.
No obstante, no todas las Táuridas producen bolas de fuego. La mayoría de los meteoros observados son mucho más discretos.
Qué relación tienen las Táuridas con el cometa Encke
El origen de este fenómeno se encuentra en una extensa corriente de partículas que la Tierra atraviesa cada año.
Gran parte de ese material está relacionado con el cometa 2P/Encke, un pequeño cuerpo del sistema solar que completa una órbita alrededor del Sol aproximadamente cada 3,3 años.
Durante sus sucesivos acercamientos al Sol, el cometa ha liberado polvo y fragmentos que han quedado distribuidos a lo largo de su trayectoria.
Cuando nuestro planeta atraviesa estas regiones, algunas partículas entran en la atmósfera y producen los destellos que observamos desde la superficie.
La corriente de las Táuridas es especialmente extensa y compleja, lo que explica que su actividad se prolongue durante varias semanas.
Las ramas norte y sur forman parte de ese sistema de restos cometarios, aunque algunos estudios también relacionan determinadas partículas con otros pequeños cuerpos del sistema solar.
La Tierra cruza estas corrientes cada año, permitiendo observar un fenómeno que se repite regularmente durante el otoño.
¿Habrá una gran lluvia de bolas de fuego en noviembre de 2026?
Aunque las Táuridas tienen fama de producir meteoros especialmente luminosos, no todos los años presentan la misma intensidad.
En determinadas ocasiones, la Tierra atraviesa concentraciones más densas de fragmentos, dando lugar a un aumento significativo de bolas de fuego.
Estos episodios se conocen como años de enjambre y pueden ofrecer una actividad superior a la habitual.
Sin embargo, 2026 no figura entre los años previstos de enjambre especialmente intenso.
Por tanto, no se espera un espectáculo de decenas o centenares de meteoros cada hora.
La previsión apunta a una actividad moderada, con alrededor de cinco meteoros por hora y por corriente en condiciones ideales.
Cuando ambas ramas coinciden, puede aumentar la posibilidad de observar algún fenómeno brillante, pero no existe garantía de contemplar una gran bola de fuego durante una sesión concreta.
La principal ventaja de este año será la escasa interferencia de la Luna durante las fechas de máxima actividad.
Consejos para observar las Táuridas sin perderse los meteoros
Las Táuridas pueden contemplarse desde prácticamente cualquier lugar de España, aunque las condiciones del entorno marcan una diferencia considerable.
Para aumentar las posibilidades de observación conviene seguir unas recomendaciones sencillas:
- Alejarse de las ciudades. Los cielos rurales y las zonas con poca contaminación lumínica permiten distinguir meteoros más débiles.
- Buscar un horizonte despejado. Evitar edificios, árboles altos y otros obstáculos amplía la parte del firmamento visible.
- Esperar al menos 20 o 30 minutos. Los ojos necesitan adaptarse a la oscuridad para detectar mejor los destellos.
- Evitar las pantallas del móvil. Su iluminación perjudica la adaptación visual.
- Observar durante una hora o más. Las Táuridas producen pocos meteoros y requieren paciencia.
- Consultar la previsión meteorológica. Un cielo cubierto impedirá la observación, por buenas que sean las condiciones astronómicas.
También es recomendable llevar ropa de abrigo. Las temperaturas nocturnas de noviembre pueden ser bajas, especialmente en zonas elevadas o alejadas de núcleos urbanos.
Una silla reclinable o una manta permite observar el cielo cómodamente sin mantener el cuello inclinado durante demasiado tiempo.
¿Se pueden ver las Táuridas desde Madrid, Barcelona y otras ciudades?
Sí. Las Táuridas son visibles desde toda la España peninsular, Baleares y Canarias, siempre que el cielo esté despejado.
No obstante, la experiencia será distinta según el lugar elegido.
Desde el centro de grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, la iluminación artificial puede ocultar los meteoros menos brillantes.
Los bólidos de mayor intensidad, en cambio, pueden llegar a distinguirse incluso desde entornos urbanos.
Para observar más meteoros resulta preferible desplazarse a zonas rurales, áreas montañosas o espacios naturales con poca iluminación.
En Canarias, los lugares elevados y alejados de las principales poblaciones pueden ofrecer buenas condiciones, siempre que las nubes no dificulten la visibilidad.
La altitud, por sí sola, no garantiza una observación mejor: lo decisivo es disponer de un cielo oscuro, despejado y con buena visibilidad.
Las Táuridas ofrecerán dos oportunidades para disfrutar del cielo de noviembre
Las noches del 4 al 5 y del 11 al 12 de noviembre de 2026 serán las principales fechas para quienes quieran observar las Táuridas desde España.
La segunda tendrá unas condiciones lunares particularmente favorables, gracias a la proximidad de la Luna nueva.
Aunque esta lluvia no destaca por la cantidad de meteoros, sí ofrece la posibilidad de contemplar algunos de los destellos más llamativos del otoño.
Su interés reside precisamente en esa combinación de escasa frecuencia y brillo ocasional: pueden transcurrir varios minutos sin actividad y, de repente, aparecer un meteoro luminoso que recorra una amplia región del firmamento.
Las Táuridas recuerdan que no todos los grandes espectáculos astronómicos necesitan producir cientos de estrellas fugaces. A veces, un único fragmento de material cometario, iluminándose durante unos segundos sobre el cielo oscuro de noviembre, es suficiente para convertir una noche corriente en una observación memorable.
