Rusia ha lanzado decenas de misiles y drones contra Kiev y otras regiones ucranianas, causando numerosas víctimas civiles y graves daños en edificios residenciales e infraestructuras energéticas. La ciudad de Priluki, donde han muerto 22 personas, ha sido la más castigada por los bombardeos.
Una nueva ofensiva aérea de Rusia contra Ucrania ha dejado al menos 32 muertos, entre ellos varios niños, y alrededor de 100 heridos, según el balance actualizado de las autoridades ucranianas este jueves, 8 de octubre de 2026. Los ataques, registrados durante la jornada del miércoles, han afectado a numerosas regiones del país y provocado importantes destrozos en viviendas e instalaciones estratégicas.
El número de fallecidos ha aumentado progresivamente mientras los servicios de emergencia continuaban buscando supervivientes entre los escombros. Los primeros balances contabilizaban 11 muertos, una cifra que posteriormente ascendió a 25, 26 y 28 antes de alcanzar los 32.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó la ofensiva y denunció que las fuerzas rusas habían vuelto a atacar zonas residenciales e infraestructuras esenciales para la población.
Un misil mata a 22 personas en un edificio residencial
La ciudad de Priluki, situada en la región de Cherníguiv, al norte de Ucrania, ha sufrido el ataque más mortífero. Un misil ruso alcanzó un edificio residencial de cinco plantas y provocó graves daños estructurales, dejando atrapados a numerosos vecinos.
Según el balance más reciente recogido por Reuters, 22 personas perdieron la vida en esta localidad, donde los equipos de emergencia trabajaron durante horas para localizar supervivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas.
Los primeros informes habían confirmado la muerte de varios menores, mientras que las autoridades locales advirtieron de que el número de fallecidos podía aumentar conforme avanzaran las operaciones de rescate.
Los bomberos y los servicios sanitarios desplegaron maquinaria pesada y equipos especializados para retirar los escombros del inmueble.
La ofensiva también causó víctimas en otros puntos del país. En Kiev murieron cuatro personas, mientras que las autoridades comunicaron nuevos fallecimientos en las localidades de Oleksandría y Kremenchuk.
Rusia emplea unos 70 misiles y decenas de drones
Las autoridades ucranianas informaron de que Rusia lanzó alrededor de 70 misiles, muchos de ellos balísticos, además de numerosos drones de ataque.
Los bombardeos alcanzaron la capital y distintas regiones, entre ellas Cherníguiv, Poltava, Kirovogrado, Dnipropetrovsk y Odesa.
La Fuerza Aérea ucraniana aseguró haber interceptado una parte importante de los proyectiles, aunque reconoció que varios consiguieron superar las defensas antiaéreas y alcanzar sus objetivos.
Uno de los principales blancos de la ofensiva fue el sistema energético ucraniano. Los impactos dañaron instalaciones eléctricas y provocaron interrupciones del suministro en diferentes localidades.
Los ataques contra estas infraestructuras preocupan especialmente a Kiev ante la proximidad del invierno, cuando aumenta la demanda de electricidad y calefacción.
Moscú asegura que sus objetivos eran instalaciones militares
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la ejecución de una operación aérea a gran escala y sostuvo que los bombardeos estaban dirigidos contra instalaciones vinculadas a la industria militar ucraniana.
Según Moscú, entre los objetivos figuraban fábricas de armamento, centros de producción y almacenamiento de drones, instalaciones portuarias y otras infraestructuras utilizadas por las Fuerzas Armadas de Ucrania.
El Kremlin mantiene que sus operaciones buscan reducir la capacidad militar de Kiev. Sin embargo, las autoridades ucranianas denunciaron que numerosos proyectiles habían impactado sobre edificios residenciales y servicios civiles.
Los daños registrados en diferentes ciudades han obligado a desplegar equipos de emergencia y a evaluar el estado de las infraestructuras afectadas.
Zelenski reclama más defensas antiaéreas a sus aliados
Tras los bombardeos, Zelenski pidió nuevamente a sus socios occidentales que aceleren el suministro de sistemas de defensa antiaérea, especialmente los destinados a interceptar misiles balísticos.
El mandatario advirtió de que Ucrania necesita más interceptores para proteger sus ciudades y garantizar el funcionamiento de las infraestructuras energéticas durante los próximos meses.
La ofensiva coincidió con el 74 cumpleaños del presidente ruso, Vladímir Putin, una circunstancia que Zelenski destacó al condenar los ataques.
La Unión Europea mantiene su apoyo militar y financiero a Ucrania, mientras Kiev insiste en la necesidad de reforzar sus capacidades defensivas ante el aumento de los bombardeos.
Ucrania responde con ataques contra objetivos rusos
En paralelo a la ofensiva rusa, las fuerzas ucranianas han mantenido sus operaciones con drones y misiles contra instalaciones militares y energéticas situadas en territorio ruso.
Durante las últimas horas se han comunicado ataques contra refinerías y otros objetivos estratégicos en distintas regiones de Rusia.
Moscú también ha denunciado víctimas civiles en territorios bajo su control como consecuencia de operaciones ucranianas.
La nueva escalada se produce en un contexto de intensificación de los ataques aéreos entre ambos países, mientras las negociaciones para poner fin a la guerra continúan sin avances decisivos.
Los servicios de emergencia ucranianos siguen trabajando en las zonas afectadas por los bombardeos del miércoles, por lo que el balance de 32 fallecidos continúa siendo provisional.
