Sierra Oeste de Madrid

La Comunidad de Madrid presenta un plan de restauración forestal a diez años que sustituirá las grandes masas de árboles por un paisaje más resistente al fuego. Las primeras actuaciones incluyen la retirada de vegetación quemada, la protección de los suelos y la recuperación de especies autóctonas.

La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un plan para recuperar la Sierra Oeste tras el incendio del pasado verano, que arrasó más de 24.000 hectáreas y obligó a evacuar a unas 56.000 personas. El proyecto contempla actuaciones durante diez años y una inversión inicial de casi 25 millones de euros entre 2026 y 2027.

El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha presentado este martes, 13 de octubre, las principales medidas de una estrategia que busca algo más que replantar los árboles desaparecidos. El objetivo es transformar el paisaje forestal para reducir el riesgo de que un incendio de semejante magnitud vuelva a propagarse por la zona.

De las hectáreas afectadas por las llamas, aproximadamente 18.000 correspondían a terrenos forestales, principalmente masas de pinos y encinas. Su recuperación será progresiva y dependerá tanto de la intervención humana como de la capacidad de regeneración natural del ecosistema.

Diez años para recuperar los montes de la Sierra Oeste

El Gobierno regional ha diseñado un programa dividido en tres fases, con actuaciones que comenzarán por garantizar la seguridad de las personas y las infraestructuras afectadas.

La primera etapa, que se extenderá hasta 2027, se centra en retirar árboles quemados o inestables, revisar las zonas dañadas y evitar que la erosión del suelo provoque nuevos problemas ambientales.

Una de las principales preocupaciones es el estado de los ríos, arroyos y embalses. Las lluvias pueden arrastrar cenizas y sedimentos hasta los cauces, con consecuencias para la calidad del agua.

El pantano de San Juan, situado en la zona afectada, figura entre los espacios sometidos a especial vigilancia. Las autoridades autonómicas aseguran que las primeras precipitaciones del otoño no han causado problemas relevantes, aunque mantienen los controles.

La segunda fase, prevista durante los años siguientes, dará prioridad a la regeneración natural del bosque y al seguimiento de la recuperación de la fauna y los insectos.

En la etapa final se intensificarán las plantaciones y los tratamientos forestales en aquellos terrenos donde la vegetación no haya conseguido recuperarse por sí sola.

Encinas y fresnos sustituirán parte de los antiguos pinares

Una de las principales novedades del proyecto será la transformación del modelo forestal existente antes del incendio.

Buena parte de los montes arrasados procedían de repoblaciones realizadas durante el siglo XX, caracterizadas por grandes extensiones de árboles de características similares.

Esta continuidad de la vegetación puede favorecer la propagación del fuego cuando se producen condiciones meteorológicas extremas.

La Comunidad de Madrid pretende desarrollar un paisaje forestal en mosaico, formado por zonas arboladas de menor tamaño, pastizales, cultivos y espacios con diferentes tipos de vegetación.

Las encinas y los fresnos estarán entre las especies autóctonas utilizadas en las futuras plantaciones, siempre que las condiciones del terreno permitan su desarrollo.

La prioridad, sin embargo, no será plantar árboles inmediatamente después del incendio.

Los técnicos estudiarán primero qué especies pueden recuperarse de forma natural, especialmente aquellas capaces de rebrotar desde las raíces.

Con este procedimiento se pretende aprovechar la regeneración del propio ecosistema y evitar actuaciones que puedan interferir en su recuperación.

Un paisaje en mosaico para frenar los grandes incendios

El modelo elegido busca reducir la continuidad del combustible vegetal, uno de los factores que favorecen la expansión de los incendios forestales.

En lugar de grandes superficies cubiertas por una vegetación homogénea, el territorio combinará diferentes usos del suelo y especies vegetales.

Los cultivos agrícolas, los viñedos y los pastos podrán desempeñar un papel importante al crear discontinuidades que dificulten la propagación de las llamas.

Estas zonas también pueden facilitar el trabajo de los equipos de extinción cuando sea necesario intervenir.

El Ejecutivo regional considera que esta reorganización del paisaje permitirá adaptar los montes a incendios cada vez más difíciles de controlar.

No obstante, la distribución de la vegetación por sí sola no elimina el riesgo. La prevención también dependerá del mantenimiento de los terrenos, las condiciones meteorológicas y la vigilancia de las zonas forestales.

Casi 25 millones de inversión entre 2026 y 2027

La Comunidad de Madrid ha previsto una primera dotación económica de 5,5 millones de euros en 2026, que se ampliará con otros 19,2 millones incluidos en la planificación presupuestaria de 2027.

En conjunto, la inversión inicial alcanzará aproximadamente 24,7 millones de euros.

El dinero se destinará a trabajos de restauración, conservación de suelos, retirada de vegetación dañada, protección de infraestructuras y actuaciones destinadas a favorecer la recuperación del ecosistema.

La administración autonómica espera que el presupuesto aumente durante los próximos años, cuando comiencen las labores de reforestación de mayor alcance.

El plan tendrá una duración de diez años, aunque la recuperación completa del paisaje podría prolongarse durante varias décadas.

Ayudas de hasta 60.000 euros para propietarios de montes privados

El programa también contempla medidas dirigidas a los propietarios de terrenos forestales.

Aproximadamente el 65% del territorio madrileño pertenece a propietarios privados, lo que obliga a coordinar las actuaciones de conservación y prevención con particulares y empresas.

La Comunidad ofrecerá subvenciones de hasta 60.000 euros para trabajos de saneamiento de la vegetación y conservación de los suelos en los montes afectados.

Para financiar estas ayudas se destinarán 1,1 millones de euros durante 2026 y otros 1,5 millones en 2027.

También se reservarán 400.000 euros para actuaciones de recuperación en terrenos municipales.

El Gobierno regional pretende simplificar los procedimientos administrativos para acelerar las intervenciones forestales y facilitar la retirada de árboles dañados.

Además, prepara una reforma normativa que permitirá actuar de manera subsidiaria en determinadas parcelas privadas cuando la acumulación de vegetación represente un riesgo durante la temporada de incendios.

Entre los cambios previstos figura también la prohibición de plantar nuevos setos de arizónicas en urbanizaciones próximas a zonas forestales y la promoción de la retirada de los existentes.

El peor incendio registrado en la Comunidad de Madrid

El incendio de la Sierra Oeste, iniciado el 23 de julio de 2026, se convirtió en el más extenso registrado en la historia de la Comunidad de Madrid.

Las llamas afectaron a numerosas localidades, provocaron la evacuación de aproximadamente 56.000 personas y destruyeron más de 140 propiedades.

A pesar de la magnitud de la emergencia, no se registraron víctimas mortales.

El fuego puso de manifiesto la vulnerabilidad de amplias extensiones forestales ante episodios de calor extremo, sequedad de la vegetación y condiciones meteorológicas desfavorables.

La restauración de la Sierra Oeste se plantea ahora como una oportunidad para modificar la gestión del territorio y evitar que el nuevo bosque reproduzca las mismas características que favorecieron la propagación del incendio.

Los primeros resultados serán visibles a lo largo de los próximos años, pero la recuperación ambiental completa necesitará mucho más tiempo que los diez años previstos para ejecutar el plan.

El reto de la Comunidad de Madrid será compatibilizar la recuperación de los ecosistemas con la protección de los municipios y las viviendas situadas junto a las zonas forestales.

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