El Ministerio del Interior ha desalojado durante la madrugada de este miércoles, 28 de octubre de 2026, a los representantes de sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil que permanecían encerrados en la sede de la Secretaría de Estado de Seguridad, en Madrid. Los agentes protestaban por la suspensión de las negociaciones para mejorar sus condiciones de jubilación y conseguir el reconocimiento de ambos cuerpos como profesiones de riesgo.
El encierro comenzó el martes alrededor de las 18.00 horas, después de una reunión sin acuerdo con la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo. Dieciséis representantes de nueve organizaciones decidieron permanecer en las instalaciones hasta obtener compromisos concretos del departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska.
La Secretaría de Estado movilizó a agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional para efectuar el desalojo.
Los agentes abandonaron Interior para evitar enfrentarse a sus compañeros
El secretario general de JUPOL, Aarón Rivero, explicó que los representantes sindicales optaron por abandonar pacíficamente el edificio para no comprometer a los policías encargados del desalojo.
Rivero denunció la posibilidad de que los participantes fueran expedientados por desobediencia y ocupación de un edificio público.
La protesta contó con la participación de sindicatos como JUPOL, SUP y UFP, además de asociaciones de la Guardia Civil como AUGC y JUCIL.
Las organizaciones reclaman condiciones de jubilación equiparables a las de otros cuerpos policiales, así como el reconocimiento de los riesgos derivados de su actividad profesional.
Interior aplaza las negociaciones por las elecciones generales
El Ministerio justificó la interrupción de las conversaciones por la convocatoria de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.
Según Interior, desde abril se habían celebrado seis reuniones técnicas para estudiar mejoras en la jubilación de policías y guardias civiles.
El departamento sostiene que el carácter especialmente peligroso, penoso e insalubre de ambas profesiones ya está reconocido en el ámbito retributivo y asegura que retomará el diálogo durante la próxima legislatura.
Los sindicatos consideran insuficiente esta explicación y denuncian que las negociaciones se han paralizado sin alcanzar un acuerdo después de meses de reuniones.
El desalojo pone fin al encierro, pero mantiene abierto el conflicto entre Interior y los representantes de los agentes, que continúan reclamando garantías legales para acceder a una jubilación en condiciones equivalentes a las de otros cuerpos policiales.
