El estado de las presas en España vuelve a suscitar preocupación por la seguridad de las grandes infraestructuras públicas. Un informe presentado por la Asociación de Ingenieros de Caminos en octubre de 2025 reveló que 112 de las 375 presas estatales necesitaban refuerzos estructurales urgentes. Un año después, cinco embalses extremeños siguen tramitando la implantación de planes de emergencia aprobados entre 2005 y 2008.
Las advertencias cobran especial relevancia tras el accidente ferroviario de Toledo, que ha reabierto el debate sobre el mantenimiento de las infraestructuras. Aunque ambos asuntos no guardan una relación directa, los ingenieros reiteraron en 2026 la necesidad de aumentar la inversión y reforzar la vigilancia.
El 75 % de las presas estatales carecía de planes de emergencia implantados
Los datos presentados en octubre de 2025 reflejaban importantes deficiencias en las 375 presas de titularidad estatal gestionadas por las confederaciones hidrográficas.
| Deficiencia detectada | Presas afectadas |
| Planes de emergencia sin implantar | 75,7 % |
| Estudios adicionales de seguridad necesarios | 75 % |
| Sistemas de vigilancia que requieren renovación | 65 % |
| Desagües de fondo pendientes de rehabilitación | 50 % |
| Refuerzos estructurales urgentes | 112 (30 %) |
Estas cifras no corresponden a las aproximadamente 2.500 presas existentes en España, sino exclusivamente a las estatales analizadas. Tampoco existe una actualización pública completa que permita confirmar que los porcentajes siguen siendo idénticos en octubre de 2026.
Cinco presas de Extremadura acumulan retrasos de casi dos décadas
El 16 de octubre de 2026, el Boletín Oficial del Estado publicó el inicio de los trámites de información pública para implantar los planes de emergencia de cinco presas extremeñas: Cancho del Fresno, Ruecas, Cubilar, Gargáligas y Sierra Brava.
El plan de Cancho del Fresno fue aprobado en 2005, mientras que los otros cuatro recibieron autorización en 2008. Pese al tiempo transcurrido, los proyectos de implantación continuaban su tramitación administrativa en 2026.
Las cinco instalaciones están clasificadas en categoría A, reservada a presas cuya hipotética rotura o funcionamiento incorrecto podría provocar consecuencias especialmente graves.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana tramita actuaciones que incluyen centros de gestión de emergencias, sistemas de comunicación y dispositivos para alertar a la población.
La clasificación A no implica que estas infraestructuras estén deterioradas o presenten peligro inmediato. Su finalidad es determinar las medidas preventivas necesarias según las consecuencias potenciales de una emergencia.
¿Existe peligro de rotura en las presas españolas?
Las deficiencias detectadas no significan que exista un riesgo generalizado de colapso. Las presas están sometidas a controles técnicos, aunque su envejecimiento exige mantenimiento, inspecciones y renovación de equipos.
Los ingenieros reclaman mayores inversiones, más personal especializado y un organismo independiente encargado de supervisar su seguridad.
La Administración está impulsando actuaciones de modernización e implantación de planes de emergencia, pero los expedientes abiertos muestran que todavía existen trabajos pendientes.
La principal preocupación no es que las presas españolas estén a punto de romperse, sino el tiempo que puede transcurrir entre detectar una necesidad de seguridad y aplicar las medidas correspondientes. Los retrasos documentados en Extremadura demuestran que la prevención también depende de la rapidez con la que las administraciones ejecutan sus decisiones.
