Marte podría conservar actividad volcánica bajo su superficie, a pesar de que durante millones de años se ha considerado un planeta geológicamente inactivo. Una investigación publicada el 4 de noviembre de 2026 ha identificado emisiones de cloruro de hidrógeno sobre grietas volcánicas que podrían proceder de magma todavía caliente en el interior del planeta rojo.
El descubrimiento ha sido realizado mediante la sonda ExoMars Trace Gas Orbiter, una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA), y publicado en la revista científica Science Advances. Los investigadores consideran que las nuevas observaciones refuerzan la posibilidad de que Marte conserve suficiente calor interno para mantener procesos volcánicos.
Las emisiones se han localizado en las inmediaciones de Alba Mons, uno de los mayores volcanes marcianos, donde también se han identificado fracturas relativamente recientes en el terreno.
Un gas inesperado revela lo que podría ocurrir bajo Marte
La clave del descubrimiento está en el comportamiento del cloruro de hidrógeno, un gas que en la Tierra puede liberarse a través de conductos volcánicos.
Los instrumentos de ExoMars detectaron concentraciones anómalas durante el comienzo del verano marciano, coincidiendo con una zona de grietas en las laderas de Alba Mons.
Los científicos plantean que el hielo acumulado durante el invierno podría bloquear temporalmente esas fracturas. Cuando aumentan las temperaturas, el hielo desaparece y permite que los gases atrapados en el subsuelo escapen hacia la atmósfera.
Esta hipótesis explicaría por qué las emisiones aparecen repetidamente en el mismo lugar y durante una época concreta del año.
El hallazgo no demuestra que existan erupciones activas en Marte. Hasta ahora no se han observado nuevas coladas de lava, y los investigadores continúan estudiando otras posibles explicaciones para la presencia del gas.
El descubrimiento abre nuevas posibilidades para buscar vida
La existencia de magma caliente bajo la superficie marciana tendría consecuencias que van más allá de la geología.
Si ese calor entrara en contacto con agua subterránea, podrían formarse sistemas hidrotermales, ambientes capaces de proporcionar energía y condiciones favorables para microorganismos, como sucede en determinadas regiones de la Tierra.
Los investigadores consideran que las grietas de Alba Mons podrían convertirse en objetivos interesantes para futuras misiones dedicadas a buscar indicios de vida.
El resultado también se suma a otras pruebas de actividad interna, como los terremotos detectados anteriormente en Marte y las formaciones geológicas que apuntan a episodios volcánicos relativamente recientes.
Marte podría no ser un planeta geológicamente muerto, sino un mundo con volcanes dormidos y calor todavía presente bajo su superficie. Confirmar el origen de los gases será fundamental para comprender cuánto tiempo puede mantenerse activo su interior y qué posibilidades ofrece para futuras exploraciones.
