Al menos 17 personas, la mayoría peregrinos católicos, han muerto en un grave accidente de tráfico registrado en Kenia cuando se desplazaban hacia un encuentro religioso. El siniestro se produjo en la zona de Salama, en la principal carretera que conecta Nairobi con Mombasa, y dejó además varios heridos que tuvieron que recibir atención médica.
Las víctimas pertenecían a la parroquia católica de San Matías Mulumba, situada en Mikindani, en el área de Mombasa, y viajaban hacia el Santuario Nacional de Subukia, en el condado de Nakuru.
Su objetivo era participar en una jornada nacional de oración que reunía a fieles procedentes de diferentes puntos del país.
Entre los fallecidos se encuentran el conductor del vehículo y 16 pasajeros. La mayoría de las víctimas eran mujeres.
Un adelantamiento fallido habría provocado el accidente
Las primeras investigaciones de la policía keniana apuntan a que el siniestro se originó poco después de la medianoche, cuando el conductor de un camión intentó adelantar a otro vehículo pesado.
La maniobra habría salido mal y el camión terminó desviándose de su trayectoria, provocando una colisión en la que se vieron implicados varios vehículos.
Entre ellos se encontraba la furgoneta que transportaba al grupo de peregrinos.
La violencia del impacto provocó la muerte inmediata de 17 ocupantes, mientras otras personas resultaron heridas y fueron trasladadas a centros médicos de la zona.
Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del accidente.
Los peregrinos viajaban hacia un santuario nacional
Los pasajeros habían iniciado el viaje desde Mikindani, en Mombasa, con destino a Subukia, una localidad situada en el condado de Nakuru y conocida por albergar uno de los principales centros de peregrinación católica de Kenia.
El grupo tenía previsto participar en el Día Nacional de Oración, una celebración que congrega a numerosos fieles católicos.
La Archidiócesis de Mombasa confirmó que los fallecidos pertenecían a la parroquia de San Matías Mulumba y expresó su pesar por la muerte de los peregrinos.
El arzobispo de Mombasa trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas, a los integrantes de la parroquia y al conjunto de la comunidad católica.
La Iglesia ha pedido también oraciones por las personas fallecidas y por los afectados por el accidente.
El presidente de Kenia expresa sus condolencias
El presidente keniano, William Ruto, se sumó a las muestras de pesar tras conocerse la magnitud del siniestro.
Ruto transmitió sus condolencias a los familiares, amigos y miembros de la comunidad religiosa afectados por la tragedia.
El accidente ha provocado una fuerte conmoción entre los católicos de Mombasa, desde donde procedía el grupo.
La identidad de los 17 fallecidos fue comunicada posteriormente por la Archidiócesis, que está acompañando a las familias y a la comunidad parroquial después de lo sucedido.
Las autoridades piden extremar la precaución
La Autoridad Nacional de Transporte y Seguridad de Kenia ha aprovechado el accidente para volver a reclamar prudencia a los conductores.
El organismo ha insistido especialmente en la necesidad de evitar adelantamientos peligrosos, respetar los carriles y reducir las conductas de riesgo en las carreteras.
El tramo en el que ocurrió el accidente está considerado además una zona especialmente problemática para la seguridad vial.
Las autoridades kenianas ya habían formulado recomendaciones para reducir la siniestralidad en este punto de la carretera.
El adelantamiento que, según las primeras pesquisas policiales, desencadenó el accidente vuelve a poner el foco precisamente sobre uno de los comportamientos que las autoridades tratan de combatir.
La seguridad vial, uno de los grandes problemas de Kenia
Los accidentes de tráfico representan un importante problema de seguridad pública en Kenia y en numerosos países del continente africano.
La combinación de velocidad excesiva, adelantamientos arriesgados, deficiencias en algunos vehículos y problemas en determinadas infraestructuras contribuye a que muchos accidentes tengan consecuencias especialmente graves.
Las grandes carreteras que conectan ciudades como Nairobi y Mombasa soportan además un intenso tráfico de camiones, autobuses, vehículos particulares y transportes colectivos.
Esta convivencia entre distintos tipos de vehículos incrementa el riesgo cuando se producen maniobras peligrosas en carreteras muy transitadas.
El accidente de Salama vuelve a situar la seguridad vial en el debate nacional keniano mientras las familias de las víctimas y la comunidad católica de Mombasa afrontan la pérdida de los 17 peregrinos que se dirigían a una jornada de oración.
