Trump ante el Capitolio y símbolos políticos enfrentados

El Partido Demócrata ha arrebatado a Donald Trump el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos tras su victoria en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El resultado supone uno de los mayores reveses electorales para los republicanos en décadas y deja al presidente sin mayoría parlamentaria durante los dos últimos años de su mandato.

Con el escrutinio todavía pendiente en algunas circunscripciones, los demócratas han asegurado al menos 54 escaños en el Senado y 231 en la Cámara de Representantes, superando ampliamente los mínimos necesarios para controlar ambas instituciones.

La victoria ha alcanzado territorios tradicionalmente conservadores. En Kansas, el demócrata Adam Hamilton ha conseguido un escaño en el Senado, algo que su partido no lograba en ese estado desde 1932. También se han registrado importantes triunfos demócratas en Texas, Iowa y Carolina del Sur, estados que respaldaron a Trump en las presidenciales de 2024.

La guerra contra Irán y el coste de la vida castigan a Trump

El malestar por la situación económica y las consecuencias de la guerra contra Irán han marcado unas elecciones que muchos votantes han convertido en un referéndum sobre la gestión presidencial.

El encarecimiento de los productos básicos, la subida de los combustibles y la incertidumbre provocada por el conflicto han debilitado el respaldo a los republicanos. A ello se suman las críticas por la política arancelaria de la Administración.

El propio Trump ha reconocido que la guerra ha influido en la derrota electoral, aunque mantiene su defensa de la intervención militar. El vicepresidente, JD Vance, también ha señalado el conflicto como uno de los factores que explican el resultado.

La magnitud del revés ha abierto una crisis dentro del Partido Republicano, cuyos dirigentes deberán afrontar los próximos comicios sin el control legislativo que había facilitado la agenda presidencial.

Trump tendrá que gobernar con un Congreso controlado por la oposición

La nueva mayoría demócrata asumirá sus funciones en enero de 2027 y podrá bloquear reformas legislativas, condicionar los presupuestos y abrir investigaciones sobre la Administración Trump.

El control del Senado también permitirá a los demócratas frenar nombramientos presidenciales que necesiten confirmación parlamentaria, mientras que la Cámara de Representantes tendrá capacidad para impulsar investigaciones sobre la gestión del Ejecutivo.

Trump conservará la Presidencia hasta enero de 2029 y mantendrá sus competencias constitucionales, incluido el derecho de veto, pero encontrará muchas más dificultades para sacar adelante nuevas leyes.

Estados Unidos entra así en una etapa de Gobierno dividido, con una Casa Blanca republicana y un Congreso dominado por los demócratas. El resultado no solo modifica el equilibrio de poder en Washington, sino que anticipa dos años de enfrentamientos políticos antes de las elecciones presidenciales de 2028.

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