China avanza en la construcción de su nuevo reactor experimental de fusión nuclear, conocido popularmente como el “sol artificial”, con el objetivo de realizar las primeras demostraciones de generación eléctrica mediante esta tecnología alrededor de 2030.
El proyecto, denominado BEST —Tokamak Superconductor Experimental de Plasma en Combustión—, se construye en Hefei, en la provincia de Anhui, y ha entrado en una fase decisiva con el montaje de algunos de sus principales componentes.
La instalación pretende reproducir en la Tierra el proceso que alimenta al Sol: la fusión de núcleos atómicos a temperaturas extremadamente elevadas para liberar grandes cantidades de energía.
El reactor entra en una fase clave
Durante los últimos meses han llegado a la instalación componentes esenciales como la cámara de vacío, el escudo térmico y los imanes superconductores encargados de mantener confinado el plasma.
Los equipos trabajan ahora en la integración de estos elementos dentro de la estructura principal del reactor, un proceso considerado fundamental para completar la instalación.
El calendario contempla terminar la construcción de BEST a finales de 2027 y avanzar posteriormente hacia las pruebas con combustible de deuterio y tritio, dos isótopos del hidrógeno utilizados en los experimentos de fusión.
El objetivo es que alrededor de 2030 el reactor pueda demostrar la posibilidad de obtener electricidad mediante este proceso.
Una temperatura de millones de grados
La fusión nuclear requiere calentar el combustible hasta temperaturas de decenas de millones de grados para generar un estado de la materia conocido como plasma.
Debido a que ningún material podría soportar directamente esas temperaturas, los reactores tokamak utilizan potentes campos magnéticos para mantener el plasma suspendido y alejado de las paredes del dispositivo.
China acumula ya importantes avances en este terreno. En enero de 2025, su reactor experimental EAST consiguió mantener un plasma de alta temperatura durante 1.066 segundos, uno de los registros más importantes alcanzados hasta ahora en este tipo de instalaciones.
La carrera por dominar la fusión nuclear
BEST representa un paso más allá de los actuales reactores experimentales. Su finalidad no será únicamente estudiar el comportamiento del plasma, sino comprobar si la fusión puede mantenerse durante periodos prolongados y acercarse a condiciones compatibles con la producción de electricidad.
La tecnología genera un enorme interés porque, en teoría, permitiría producir grandes cantidades de energía con bajas emisiones de carbono y utilizando combustibles relativamente abundantes.
Sin embargo, reproducir de forma estable y económicamente viable las condiciones del interior de una estrella continúa siendo uno de los mayores desafíos científicos y tecnológicos del mundo.
China busca dar el salto hacia reactores comerciales
El proyecto BEST también servirá para estudiar los problemas de ingeniería que todavía dificultan la construcción de centrales de fusión capaces de funcionar de manera continua.
China pretende utilizar los resultados para desarrollar una nueva generación de reactores y sentar las bases de una futura comercialización de la energía de fusión.
El país asiático se ha convertido en uno de los principales actores de esta carrera tecnológica, junto con proyectos internacionales como ITER, que se construye en Francia.
Si BEST cumple sus objetivos, las pruebas previstas para 2030 podrían convertirse en uno de los experimentos más relevantes hasta la fecha para demostrar que la energía producida mediante fusión nuclear puede dar el salto desde los laboratorios hacia aplicaciones eléctricas reales.
