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Una herramienta de inteligencia artificial desarrollada en China ha sido vinculada a una campaña de ciberataques contra unas 80 empresas japonesas, según una investigación de ciberseguridad que ha adquirido repercusión internacional este 22 de octubre de 2026. El programa, denominado Artex, permite automatizar la búsqueda de vulnerabilidades informáticas y ha sido identificado en infraestructuras utilizadas para atacar organizaciones de distintos sectores económicos.

La investigación, publicada originalmente el 19 de octubre por la empresa japonesa GMO Cybersecurity by Ierae, ha permitido descubrir una actividad aparentemente dirigida contra compañías concretas. Al menos ocho de las organizaciones identificadas como objetivos habían comunicado filtraciones de información durante septiembre y octubre. Las autoridades japonesas investigan ahora el alcance de los incidentes y la posible participación de actores extranjeros.

Artex, la inteligencia artificial utilizada en los ciberataques

Artex es una herramienta de inteligencia artificial desarrollada en China para realizar pruebas de penetración, un procedimiento que permite identificar fallos de seguridad en redes y aplicaciones informáticas.

Su finalidad original era facilitar el trabajo de los especialistas que buscan vulnerabilidades antes de que puedan ser aprovechadas por delincuentes.

Sin embargo, los investigadores japoneses han confirmado indicios de su utilización en operaciones de intrusión no autorizadas.

La herramienta puede combinar programas especializados con modelos avanzados de lenguaje para automatizar diferentes tareas relacionadas con el análisis de sistemas.

Entre sus capacidades se encuentran la identificación de servicios informáticos, la búsqueda de posibles vulnerabilidades y la ejecución de determinadas comprobaciones técnicas.

La diferencia respecto a muchas herramientas tradicionales reside en que puede encadenar operaciones con un grado considerable de autonomía.

Esto permite reducir el tiempo necesario para examinar numerosos objetivos y facilita la repetición de tareas que anteriormente requerían mayor intervención humana.

La investigación identifica ataques dirigidos contra empresas japonesas

El Centro de Contramedidas contra la Ciberdelincuencia de GMO Cybersecurity by Ierae comenzó a investigar una serie de accesos no autorizados registrados en empresas japonesas.

El análisis de los registros informáticos había apuntado inicialmente a la posible utilización de inteligencia artificial.

Posteriormente, el examen de la infraestructura empleada por los atacantes permitió identificar la presencia de Artex en las operaciones investigadas.

Uno de los primeros sistemas analizados estaba relacionado con ataques contra aproximadamente 20 empresas japonesas.

El dato más llamativo es que nueve de esas organizaciones pertenecían al mismo sector económico.

Esta concentración sugiere que los responsables no se limitaban a buscar sistemas vulnerables de manera indiscriminada, sino que seleccionaban objetivos en función de su actividad.

Los investigadores ampliaron posteriormente las comprobaciones y localizaron otras seis infraestructuras empleadas para atacar principalmente a organizaciones japonesas.

La información reunida apunta a campañas organizadas por sectores, con recursos informáticos diferentes para cada grupo de objetivos.

Seis infraestructuras y ocho empresas con filtraciones declaradas

Las seis infraestructuras adicionales identificadas por los especialistas estaban relacionadas con organizaciones de actividades económicas diferentes.

Entre los sectores afectados figuran el comercio electrónico, las finanzas, los seguros, la logística, la educación y los medios de comunicación.

Infraestructura investigadaSectores identificados como objetivos
Servidor 1Regalos digitales y distribución comercial
Servidor 2Educación, regalos e impresión
Servidor 3Marketing y programas de puntos
Servidor 4Seguros y servicios financieros
Servidor 5Comercio electrónico, medios y logística
Servidor 6Comercio electrónico

La distribución de los objetivos refuerza la hipótesis de que los ataques fueron planificados para alcanzar organizaciones de determinadas actividades.

Entre las empresas identificadas en el conjunto de la investigación, ocho habían reconocido filtraciones de información entre septiembre y octubre de 2026.

Sin embargo, existen diferencias fundamentales entre las cifras conocidas.

Las aproximadamente 80 organizaciones corresponden al alcance de los ataques señalado en las informaciones sobre la investigación. No significa que todas hayan sufrido intrusiones exitosas.

Tampoco está demostrado que Artex fuera responsable directo de cada filtración detectada.

Los investigadores consideran que varios incidentes podrían estar relacionados con un mismo grupo de atacantes, aunque la identificación definitiva de sus responsables sigue pendiente.

Japón investiga la posible participación de actores extranjeros

El Gobierno japonés está examinando los incidentes para determinar su alcance y esclarecer quién se encuentra detrás de los ataques.

El secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, ha reconocido que las autoridades consideran distintas posibilidades, incluida la intervención de actores extranjeros.

No obstante, el hecho de que Artex haya sido desarrollado en China no demuestra que el Gobierno chino esté relacionado con las operaciones.

El programa estuvo disponible públicamente y podía ser utilizado por organizaciones de diferentes países.

Además, los ciberdelincuentes acostumbran a utilizar infraestructuras situadas fuera de sus territorios para dificultar su identificación.

Un servidor alojado en un país tampoco permite establecer automáticamente la nacionalidad de quien dirige un ataque.

Por ese motivo, atribuir una campaña informática requiere analizar numerosos elementos, como los registros de actividad, las herramientas utilizadas y las coincidencias entre diferentes operaciones.

La empresa investigadora ha compartido sus hallazgos con las autoridades encargadas de perseguir este tipo de delitos.

La herramienta fue retirada después de conocerse su utilización delictiva

Artex fue desarrollada por el ingeniero chino Li Puhua y estuvo disponible públicamente desde julio de 2026.

El programa había sido concebido como una herramienta de análisis de vulnerabilidades basada en inteligencia artificial.

Su funcionamiento permite integrar modelos avanzados de lenguaje, incluidos sistemas como DeepSeek y modelos desarrollados por Anthropic.

Sin embargo, la aparición de indicios sobre su utilización en actividades delictivas llevó a retirar su distribución pública original.

La decisión no garantiza que la herramienta haya dejado de utilizarse.

Una vez publicado un programa informático, pueden continuar circulando copias incluso después de que su desarrollador retire la versión oficial.

Esta circunstancia complica el control de las tecnologías que tienen aplicaciones tanto legítimas como maliciosas.

Los mismos programas que permiten a una empresa descubrir sus vulnerabilidades también pueden ayudar a un atacante a localizar sistemas mal protegidos.

Corea del Sur también había detectado ataques relacionados con Artex

La investigación japonesa presenta similitudes con otra campaña de ciberataques identificada previamente en Corea del Sur.

A principios de octubre, especialistas en seguridad informaron de la utilización de Artex en operaciones dirigidas contra entidades financieras surcoreanas.

Los incidentes habían comenzado a detectarse durante septiembre y mostraban cómo los atacantes incorporaban herramientas automatizadas para facilitar determinadas fases de las intrusiones.

La aparición del mismo programa en ambos países ha llevado a los investigadores a estudiar posibles conexiones.

No obstante, todavía no se ha demostrado que todos los ataques de Japón y Corea del Sur hayan sido ejecutados por una misma organización.

Una herramienta disponible públicamente puede ser utilizada por diferentes grupos sin que exista coordinación entre ellos.

La investigación continúa abierta para determinar si las campañas también han alcanzado empresas de otros países.

Cómo está cambiando la inteligencia artificial los ciberataques

El caso de Artex demuestra que la inteligencia artificial está modificando la forma en que se desarrollan algunas operaciones de ciberdelincuencia.

Tradicionalmente, localizar vulnerabilidades, analizar infraestructuras y preparar intentos de intrusión exigía conocimientos técnicos especializados y numerosas horas de trabajo.

Las nuevas herramientas pueden automatizar parte de estas tareas.

Su principal ventaja para los atacantes es la posibilidad de examinar numerosos sistemas en menos tiempo y reducir los recursos necesarios para determinadas operaciones.

Esto no significa que una inteligencia artificial pueda acceder a cualquier red sin encontrar obstáculos.

El éxito de los ataques continúa dependiendo de la existencia de vulnerabilidades, las configuraciones de seguridad y las medidas de protección implantadas por las organizaciones.

Sin embargo, la automatización puede aumentar la frecuencia de los intentos de intrusión y dificultar la respuesta de las empresas que mantienen sistemas desactualizados.

Otro aspecto preocupante es que estas tecnologías pueden reducir la barrera de entrada para delincuentes con conocimientos técnicos limitados.

Qué pueden hacer las empresas para protegerse

La investigación japonesa confirma la necesidad de revisar las estrategias de defensa frente a ataques cada vez más automatizados.

Aunque los delincuentes utilicen inteligencia artificial avanzada, muchas de las medidas de protección fundamentales siguen siendo las mismas.

Entre las más eficaces se encuentran:

  • Actualizar periódicamente los sistemas para corregir vulnerabilidades conocidas.
  • Utilizar autenticación multifactor en los accesos a servicios y aplicaciones sensibles.
  • Supervisar los registros de actividad para identificar conexiones sospechosas.
  • Reducir los servicios expuestos a internet cuando no sean necesarios.
  • Separar las redes internas para limitar la propagación de una posible intrusión.
  • Mantener copias de seguridad verificadas que permitan recuperar los datos tras un incidente.

También resulta necesario establecer procedimientos para detectar rápidamente accesos no autorizados y determinar si se ha producido una extracción de información.

La identificación temprana de actividades sospechosas puede limitar los daños, especialmente cuando los atacantes utilizan herramientas capaces de repetir operaciones de manera automatizada.

Una amenaza que no se limita a las empresas japonesas

Aunque la investigación se concentra en Japón, las capacidades de Artex pueden utilizarse contra sistemas de cualquier país que presenten vulnerabilidades aprovechables.

Las organizaciones europeas tampoco están exentas de este tipo de amenazas.

El elemento más relevante de los hallazgos es la aparente especialización de las campañas: los atacantes habrían seleccionado empresas de determinados sectores y utilizado infraestructuras diferentes para dirigirse contra ellas.

Este comportamiento muestra una combinación de planificación humana y automatización tecnológica.

La inteligencia artificial no sustituye necesariamente a quienes organizan los ataques, pero puede multiplicar su capacidad para localizar objetivos y desarrollar operaciones.

El caso de Artex representa un cambio significativo en la ciberdelincuencia: herramientas creadas para descubrir fallos de seguridad están siendo aprovechadas para atacar empresas de forma más rápida y organizada. La investigación japonesa deja una advertencia que trasciende sus fronteras: cuando los atacantes pueden automatizar la búsqueda de vulnerabilidades, la capacidad de las organizaciones para identificarlas y corregirlas antes de que sean explotadas adquiere todavía más importancia.

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