La aparición del cuerpo de otra mujer asesinada en Sudáfrica ha elevado a once el número de víctimas localizadas desde julio en el municipio de Ekurhuleni, al este de Johannesburgo. La concentración geográfica de los hallazgos y las similitudes detectadas en varios de los casos han llevado a la Policía a investigar si algunos de los crímenes podrían estar relacionados y si detrás de ellos actúa un asesino en serie o más de un responsable.
El último cuerpo fue localizado el domingo 27 de septiembre de 2026 en Springs, una localidad perteneciente a Ekurhuleni. El hallazgo fue realizado por integrantes de una empresa privada de seguridad que patrullaban la zona.
Las autoridades no han confirmado que las once muertes sean obra de una misma persona. La investigación permanece abierta y, aunque la acumulación de cadáveres en un área relativamente reducida ha aumentado las sospechas, todavía no existe una explicación definitiva que permita conectar todos los casos.
Once mujeres muertas desde julio en Ekurhuleni
La investigación comenzó después de que durante julio y agosto fueran encontrados los cuerpos de tres mujeres en diferentes puntos de Ekurhuleni.
Los tres cadáveres aparecieron a una distancia aproximada de siete kilómetros entre sí, una circunstancia que llamó la atención de los investigadores.
La situación se agravó durante septiembre.
En apenas diez días aparecieron otros seis cuerpos de mujeres en la misma zona. La rapidez con la que comenzaron a sucederse los hallazgos hizo aumentar las sospechas de que varios de los homicidios pudieran formar parte de una misma serie.
A mediados de septiembre, cuando ya se investigaban ocho casos, la Policía reconoció que había detectado similitudes suficientemente preocupantes como para emitir una advertencia pública.
Desde entonces se han localizado nuevas víctimas hasta alcanzar las once.
| Dato | Situación conocida |
| Número de víctimas | 11 mujeres |
| Zona principal | Ekurhuleni, al este de Johannesburgo |
| Inicio de los hallazgos | Julio de 2026 |
| Primer patrón detectado | Tres cuerpos separados por unos siete kilómetros |
| Escalada en septiembre | Seis cuerpos encontrados en unos diez días |
| Último hallazgo | Springs, dentro de Ekurhuleni |
| Hipótesis investigada | Posible asesino en serie o varios responsables |
| Detenidos | Un hombre de 36 años relacionado con uno de los últimos casos |
Dos cuerpos encontrados en apenas un fin de semana
El último hallazgo se produjo solo un día después de que apareciera el cuerpo de otra mujer en las inmediaciones de Tembisa, también dentro del municipio de Ekurhuleni.
La víctima presentaba indicios de haber sufrido una muerte violenta. La Policía ha facilitado pocos detalles sobre su identidad y sobre las circunstancias exactas del crimen.
En relación con este caso, los agentes detuvieron a un hombre de 36 años.
Según la investigación policial, el sospechoso habría huido después del homicidio hacia Tzaneen, en la provincia de Limpopo, situada a cerca de 400 kilómetros del lugar donde se encontró el cadáver.
El hombre fue arrestado durante la noche del sábado, horas después de que fuera descubierto el cuerpo, y estaba previsto que compareciera ante el Tribunal de Magistrados de Tembisa.
Su detención, sin embargo, no permite atribuirle los otros asesinatos. Las informaciones disponibles únicamente lo relacionan con uno de los últimos casos investigados.
La Policía todavía no confirma la existencia de un asesino en serie
La sucesión de asesinatos ha provocado que la hipótesis de un asesino en serie cobre cada vez más fuerza, pero las autoridades sudafricanas siguen actuando con cautela.
El elemento que más preocupa a los investigadores es la combinación entre la proximidad de los lugares donde aparecieron los cadáveres, el perfil femenino de todas las víctimas y determinadas semejanzas observadas entre algunos de los crímenes.
Sin embargo, que los cuerpos hayan aparecido en una misma región no demuestra por sí solo que exista un único responsable.
La propia investigación contempla la posibilidad de que detrás de las muertes pueda haber más de un autor o que algunos de los asesinatos no guarden relación con los demás.
Por eso, la expresión “asesino en serie” describe por ahora una hipótesis policial, no una conclusión confirmada.
El caso comenzó con tres mujeres encontradas cerca unas de otras
La posible conexión entre los homicidios empezó a investigarse después de los primeros tres hallazgos ocurridos durante julio y agosto.
Las víctimas aparecieron dentro de un radio relativamente pequeño de Ekurhuleni.
Posteriormente comenzaron a localizarse nuevos cadáveres con una frecuencia mucho mayor.
A mediados de septiembre, la aparición del cuerpo de otra mujer elevó a nueve la cifra de víctimas investigadas. Días después se localizó una décima mujer y, finalmente, el hallazgo de Springs situó el balance en once muertes.
Esta progresión explica por qué lo que comenzó como investigaciones separadas ha terminado convirtiéndose en un caso que mantiene en alerta a las autoridades.
Ekurhuleni, el epicentro de los hallazgos
Ekurhuleni es un extenso municipio metropolitano situado al este de Johannesburgo y formado por numerosas localidades.
Los cuerpos no han aparecido todos exactamente en el mismo lugar, sino en diferentes puntos de este territorio.
Entre las localidades que han quedado vinculadas a los últimos acontecimientos se encuentran Springs y Tembisa.
La dispersión geográfica dentro de un mismo municipio es uno de los factores que los investigadores tendrán que analizar para determinar si existe realmente un patrón común entre las muertes.
La Policía también necesita establecer cómo fueron asesinadas las víctimas, dónde murieron realmente y si los lugares donde aparecieron los cuerpos coinciden con los escenarios de los crímenes.
Una sucesión de asesinatos que provoca indignación en Sudáfrica
Los hallazgos han causado una fuerte conmoción porque se producen en un país donde la violencia contra las mujeres y los niños constituye desde hace años un grave problema social.
El caso de Ekurhuleni ha vuelto a situar esa realidad en el centro del debate público.
La posibilidad de que varias mujeres hayan sido víctimas de una misma persona ha incrementado todavía más la preocupación, especialmente después de que la Policía reconociera públicamente que existen semejanzas entre varios de los casos.
Las autoridades han pedido precaución mientras continúa el trabajo de los investigadores.
Qué se sabe y qué falta por esclarecer
La investigación tiene por delante una cuestión fundamental: establecer cuántos de los once asesinatos están realmente conectados.
Hasta ahora se conoce que todas las víctimas son mujeres, que sus cuerpos fueron encontrados desde julio dentro de Ekurhuleni y que una parte considerable de los hallazgos se produjo durante un periodo muy breve de septiembre.
También existe al menos un sospechoso detenido, aunque su arresto está relacionado con un caso concreto y no con la totalidad de las muertes.
Todavía falta determinar si las víctimas tenían algún vínculo entre ellas, si existe un patrón común en la forma en que murieron y si una misma persona pudo desplazarse por diferentes zonas de Ekurhuleni para cometer los asesinatos.
Las respuestas a esas preguntas serán decisivas para saber si Sudáfrica se encuentra realmente ante un asesino en serie, ante varios responsables diferentes o ante una sucesión de homicidios que únicamente comparten proximidad geográfica y temporal.
Por ahora, el dato confirmado es suficientemente grave por sí mismo: once mujeres han aparecido muertas en la misma área metropolitana desde julio de 2026. La Policía intenta determinar qué relación existe entre esos crímenes antes de atribuirlos a un mismo responsable.
