Las grabaciones de las conversaciones entre Adif y los maquinistas de los trenes accidentados en Urda (Toledo) revelan que el centro de control autorizó al AVE de Renfe a reanudar la marcha con normalidad tras una avería del sistema de seguridad. Minutos después, el convoy colisionó con un tren de Iryo que permanecía detenido en la misma vía.
El accidente ocurrió el 28 de octubre de 2026, en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. La investigación examina si las instrucciones transmitidas desde el centro de control de Atocha incumplieron los protocolos ferroviarios.
La orden de Adif que investiga la justicia
A las 8:31 horas, el maquinista del AVE comunicó una incidencia en el sistema LZB, encargado de supervisar la circulación y controlar la velocidad de los trenes.
Cinco minutos después, recibió la siguiente instrucción: «Desconecte y vuelva a conectar el LZB y reanude la marcha al amparo del BSL, con marcha normal».
Según las primeras informaciones, el protocolo aplicable exigía circular a marcha a la vista, con un límite de 40 kilómetros por hora, para poder detener el tren ante cualquier obstáculo.
El AVE continuó su recorrido durante aproximadamente 25 kilómetros.
El Iryo seguía detenido cuando se produjo el choque
El centro de control también autorizó al Iryo a reanudar la marcha a las 8:41 horas. No obstante, su maquinista no consiguió restablecer el sistema.
A las 8:48 horas, volvió a comunicar que permanecía inmovilizado ante la señal de entrada de Urda.
Aproximadamente cinco minutos después se produjo la colisión.
La investigación deberá esclarecer por qué se permitió al AVE continuar a velocidad normal y por qué no se ordenó detenerlo cuando el centro de control conocía que el Iryo seguía parado.
Las pesquisas técnicas y judiciales continúan abiertas, sin que por el momento se hayan establecido responsabilidades definitivas.
